Tratando de desenredar la madeja que llevamos dentro de nuestras mentes, encontramos tantas hebras que conducen por distintos caminos al alma (sí es que le queremos dar un nombre más poético) o al no conciente (nombre más científico). Paisajes plagados de imagenes que nos acercan a la plenitud, desde nuestra infancia más lejana hasta el ahora presente.
En algún lugar del camino recorrido, encontramos una vertiente de pensamientos placenteros que nos impulsan a seguir una determinada huella, por allí se mezclan sensaciones y sentimientos,que comienzan a construir una arquitectura del ser.
En algún lugar de este recorrido seremos capaces de escoger concientes ,¿qué habitaciones le construiremos a nuestra propia realización? o simplemente estaremos programados a recibir de antemano un subsidio constructivo que no siempre calza con nuestro epicentro emocional.
Desde esta perspectiva mantenemos un capital infinito de tramas y urdiembres que pesquizar, por allí encontramos un recurso no andado que nos lleva al punto de partida y que nos permitiría hacer conciente a nuestra alma .

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